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2017/05/20

Entrevista con el roquero - Cultura de bar: Conversaciones con Fito Cabrales

Como ya dije en su día, si algo me han enseñado las asignaturas de Periodismo que me obligan a estudiar en la universidad, amén del propio arte del periodismo, es a apreciar el valor de una conversación sincera y profunda. El periodista, por profesión, tiene en sus manos la oportunidad dorada de hacer preguntas, y a veces hasta se las responden. Esas preguntas pueden estar destinadas a, entre otras cosas, completar una noticia, complementar un reportaje o recabar información para una crónica. Pero no son esos géneros los que nos atañen. Humildemente, pienso que, si se hace bien, no hay género más bonito que la entrevista.

Pocas cosas hay más mágicas que una entrevista personal, pero, ojo: no toda sucesión de preguntas entra dentro de esta categoría. Una entrevista temática puede ser muy interesante, pero pierde mucho encanto. Es trabajo. Es rutina. Retorciendo una expresión típica de mis compañeros catalanes, “es mal”. Ir ahí a hablar de tu libro —perdonen la manida referencia— va bien para hacer negocio, pero carece del mismo nivel de intimidad que ofrecen las auténticas entrevistas personales. La expresión está muy mal vista hoy en día, pero ponerse frente a alguien y dejar que te cuente su vida es apasionante, siempre y cuando ambas partes se lo tomen en serio. No hace falta haber tenido una vida loca y apasionante; basta con hacer las preguntas correctas, ser honesto y no tener miedo a hablar demasiado. Siempre hay qué contar.

Pero todo eso son divagaciones, teorías, castillos en el aire. El que un amateur haya hecho dos entrevistas personales y ambas le hayan cautivado no demuestra nada; si acaso, que es fácilmente impresionable, o que el factor personal pesaba demasiado para dejarle pensar con claridad. Hay que mirar a auténticos periodistas, profesionales del sector, y leer sus trabajos para confirmar y desmentir nuestras sospechas. Y os diré algo: eso de tener razón por una vez sienta genial.

Las entrevistas que aparecen en la prensa, a fuerza de tener que ceñirse a la actualidad, están basadas en eventos: ahí tenemos El Hormiguero, donde los invitados van, en la mayoría de los casos, a hablar de su último proyecto, trabajo, o vaya usted a saber. Pero cuando te libras de los grilletes de la prensa y tienes libertad para hacer lo que quieras sin tener que rendirle cuentas a nadie ni justificar tu trabajo con un próximo lanzamiento, se te abren las puertas para excavar, pulir y lucir joyas que tus jefes jamás te habrían dado la oportunidad de salir a buscar. No sé si éste será un caso de frustración periodística, pero, desde luego, es un buen ejemplo de lo mucho que dichas joyas pueden llegar a brillar.

Con todos ustedes, Cultura de bar: Conversaciones con Fito Cabrales.

Portada de Cultura de bar.

2016/12/22

El mundo es un cuadrado - BOX BOY!

Hola, hola, ¿me recordáis? Soy la colaboradora fantasma de Soul Swallow, también conocida como Moni. Después de 4 años sin escribir (qué paciencia tiene el jefe, eh), vengo a hablaros de una pequeña joya en la eShop de 3DS: BOX BOY!, desarrollado por HAL Laboratory.

 
Portada de BOX BOY! (va cambiando a medida que avanzamos)

Nos encontramos en un sencillo mundo sin curvas ni color, en que nuestro protagonista, Qbby, tendrá que resolver los distintos puzles que se le van presentando en su aventura, gracias a su habilidad para generar cajas de su mismo tamaño.

Dicho mundo está dividido en puertas, y cada puerta lleva a cierto número de desafíos. Por cada puerta nos van presentando los mecanismos del juego y nos enseñan a utilizar la habilidad de Qbby para avanzar, con desafíos cada vez más complejos.
Los propios niveles son los que nos enseñan a jugar, progresando vamos aprendiendo, y a medida que avanzamos, cada vez tenemos más elementos a juntar (y por tanto, el juego se vuelve más difícil).

 
Avanzando con ayuda de las cajas.

Por cada nivel podemos encontrarnos alguna corona, cuya obtención es opcional, pero añade un poco más de desafío, ya que, a veces, para conseguirlas, tienes que salirte del camino, y además tienes un límite de cajas que usar en el nivel. Si abusas de las cajas, ¡olvídate de la corona!

Cuando superas un nivel, obtienes medallas. Dichas medallas se pueden gastar en la tienda del juego para comprar atuendos, música, retos o técnicas.
Los atuendos cambian el aspecto de Qbby. Si compramos música, podemos volver a escuchar las canciones del juego cuantas veces queramos.
Los retos se dividen en dos tipos: de tiempo y de puntuación. Como su propio nombre indica, los de tiempo tenemos que superarlos en el menor tiempo posible, y los de puntuación, con la mayor cantidad de puntos posible.
Y por último, en técnicas te dan pequeñas explicaciones para dominar las distintas técnicas con cajas.

https://miiverse.nintendo.net/posts/AYQHAAABAAAtVHhlzrwB8Q 
"Tío, que me han dejado colgao".

En resumen, BOX BOY! es un juego de puzles plataformas que gira en torno a cajas y nos invita a superar sus desafíos pensando fuera de la caja.

La historia es muy sutil; acorde a lo que solemos ver en su género, el juego no gira en torno a la historia que cuenta. Podría ser más elaborada o compleja, pero para eso ya tenemos nuestra imaginación.

Si fueran a desarrollar una secuela, me gustaría que tuviera multijugador. Podría ser interesante colaborar con otra persona e ir combinando cajas para superar nuevos desafíos.

Pero el juego, como tal, no se queda corto en contenido ni en dificultad; yo os animo a jugarlo si os gustan este tipo de desafíos.

Y yo me pregunto... ¿cómo una caja con ojos y patas puede ser tan adorable?


Ficha técnica:
Título: BOX BOY! (Hako Boy! ハコボーイ!)
Categoría: Videojuego
Género: Puzle, plataformas
Año: 2015
Desarrollador: HAL Laboratory
Consola: Nintendo 3DS (eShop)
Jugadores: 1
País de origen: Japón
Textos: Español
Voces: No
En España: Sí 

2016/07/05

Salón del Manga de Bilbao 2016

Pongamos las cartas sobre la mesa.

Si el lector está esperando un profundo análisis, desglose o autopsia del contenido del II Salón del Manga de Bilbao, evento que se celebró entre los días 24 y 26 de junio de 2016 en el Palacio Euskalduna, me temo que aquí no lo va a encontrar.

Cubrir un evento es agotador. Te obliga a estar allí desde el mismo principio hasta el mismo final, a hablar con todo el mundo, a asegurarte de que aprecias y entiendes todos los aspectos que la convención tiene que ofrecer y un largo etcétera. Es un trabajo pesado y tedioso que requiere, como poco, cierto grado de motivación. Dado que yo ni cobro por este trabajo ni soy periodista, no le debo nada a la profesionalidad. Lo hago por el simple placer de hacerlo, y ese placer hay que encontrarlo. Si pude hacer un primer análisis del Salón del Manga de Getxo es porque ya lo conocía y ya tuve la oportunidad de disfrutarlo a mi manera. Me dieron ganas de hacerlo y lo hice con mucho gusto. Pero no sabía prácticamente nada acerca del Salón de Bilbao. No sabía qué esperarme. Y, a menos que seas un maestro a la hora de jugar con el hype y los sentimientos de la gente, el desconocimiento total y absoluto no da ninguna emoción.

Por eso, he querido regresar a mis raíces y empezar de cero. Después de muchos años, he decidido volver a disfrutar de un salón a mí manera, a mí ritmo. He asistido a las conferencias que me interesaban y he visto el contenido que me ha llamado la atención. Ni más, ni menos. Así que, al menos este año, disculpadme si no escribo un reportaje como Dios manda sobre el II Salón del Manga de Bilbao. Si lo preferís, podéis considerarlo unas impresiones. Creo que será mucho más digerible de ese modo. Y, ya que sólo voy a hablar de aquello por lo que me interesé, podéis encontrar el resto de actividades y contenido en la página web oficial. Os prometo que no muerde.


2016/06/05

La materialización de un sueño - El grupo Domak: Los siete puntos

Como diría el tipo que sale al principio de todos los juegos de Pokémon, “la tecnología avanza que es una barbaridad”. Hace años, los escritores vivían bajo el cruel yugo de las editoriales: si ellas no te publicaban, tu obra no veía la luz. Así de simple. Tus incansables esfuerzos se iban por el sumidero y tu manuscrito se iba con ellos, porque la distribución era costosa y, obviamente, no estaba al alcance de cualquiera. Pero los tiempos han cambiado. Hoy en día, tenemos Internet. Cualquier hijo de vecino con una biblioteca cerca puede escribir y publicar su obra en Internet, dejándola así al alcance de cualquiera. Los ebooks nos permiten distribuirla de manera sencilla sin dejar de ganar dinero con ello, aunque sea una cifra simbólica. Y, por si fuera poco, últimamente se ha extendido un nuevo método de financiación para que proyectos pequeños e independientes —y ciertos proyectos ni tan pequeños ni tan independientes—, de otra forma abocados al fracaso, lleguen a ver la luz del día: el crowdfunding.

Este último es el recurso por el que optó Luzco Lumaga, nombre artístico de la uruguaya Lucía Martínez Galdona. Lumaga es una ilustradora espectacular —y trabaja además como artista conceptual de videojuegos y como animadora, entre tantas otras cosas—, pero siempre tuvo la ilusión de adentrarse en el mundo de la literatura. Hace ya unos 8 años que la sigo (¡e incluso ella llegó a seguirme a mí también en su momento!) y sé de primera mano lo mucho que se ha volcado siempre en sus proyectos personales, a pesar de que, a primera vista, parezcan condenados a no llegar a ningún sitio. Por eso, cuando oí que buscaba financiación para poder autopublicar su primer libro, me dije a mí mismo que le debía al menos un granito de arena a cambio de todo el maravilloso arte que ella me había brindado a mí a lo largo de los años.

Lumaga comenzó una campaña de Indiegogo para financiar la publicación del que es el primer libro de una tetralogía que escribió hace ya años: El grupo Domak. No pude aportar mucho dinero a la causa, pero sí lo suficiente como para recibir una copia física del libro en mi casa; la primera que llegó a España, de hecho. Sin embargo, más que el libro en sí, lo mejor que me dio esa campaña fue la oportunidad de hablar con Lumaga. A ella le fui comentando mis impresiones mientras leía, y a ella le pedí permiso para escribir una reseña de su primer libro en este blog.

Ahora, con su beneplácito, empecemos.

2015/06/08

Ascenso desde la locura - Tanto que contar

Lo que tengo ahora mismo entre mis manos es lo que uno podría calificar de pieza de coleccionista: una primera edición firmada del primer libro de un escritor novel que, dentro de las limitadas posibilidades que su región, idioma y temática autobiográfica le ofrecen, ha conseguido un reconocimiento nada desdeñable en diferentes medios de comunicación y le ha valido a su autor varias entrevistas —entre ellas, una en el programa Faktoria de EiTBy charlas en toda una serie de escuelas, centros culturales y bibliotecas.
En ese sentido, esta entrada no tiene nada de especial, ya que no estoy hablando de nada de lo que no se haya hablado ya, por mucho que me duela no tener la exclusiva. No pretendo, por tanto, inventar la rueda, pero sí que aspiro a reinventarla. Soy el primero que se alegra de que un autor novato se convierta en el centro de atención por su brillante trabajo, pero no estoy de acuerdo con el enfoque que se le ha dado a este libro en los medios, y me gustaría aportar mi pequeño granito de arena para cambiar esa situación. Quisiera profundizar en lo que este libro es, en lo que fue concebido para ser, y no en lo que la llamada cultura popular —o, aún peor, la mercadotecnia dice que debería ser.