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2015/04/08

Sueños de gloria - Final Fantasy Tactics Advance

Últimamente, me han hecho la misma pregunta una y otra vez: “¿Sobre qué escribes en tu blog?” Sí, es cierto que quien me ha hecho la pregunta ha sido siempre la misma persona, pero, sea como sea, la ha repetido infinidad de veces. La respuesta más obvia hubiera sido que no escribo en mi blog, pero, en su lugar, siempre he contestado a esa pregunta con la misma respuesta: “Escribo sobre mí, porque no hay tema más interesante que ése”.
Al margen de lo descaradamente que haya mentido en la segunda parte de mi respuesta, la primera parte es absolutamente cierta: no dejo pasar una sola entrada de este blog sin hablar de mí mismo de un modo u otro. De hecho, me tienta responder a la pregunta anterior con un “escribo sobre mí porque es mi blog y me lo tiro como quiero”, pero no procede hablarle así a un profesor. No mientras siga siendo mi profesor, al menos.
Siempre he escrito para mí mismo. Empecé este blog para tener dónde contar lo que no podía contar en ningún otro sitio, para desarrollar un cierto ojo crítico y, en cierta medida, para practicar el bello arte de la escritura. Y, por tanto, no me gusta hacer entradas que no tengan nada que ver conmigo. Si los periódicos pueden ser partidistas y escribir de una manera u otra dependiendo del partido político al que estén afiliados, ¿por qué no voy a escribir yo de una manera concreta en un medio que no le pertenece a nadie más que a mí —y a Blogger, supongo—?
Siguiendo esta lógica, y dejándole claro a mi profesor que no pretendo que nadie me encuentre cuando haga búsquedas en Google —I'm sorry, Joseba—, espero que sea comprensible el que quiera hablar de algo que tiene un gran significado para mí para celebrar mi regreso a las áridas tierras de Soul Swallow.
Si a alguien alguna vez se le ha ocurrido preguntarme cuál es mi videoconsola favorita, y asumimos que no ha ocurrido durante un momento de enajenación mental aguda, habré contestado sin dudarlo que es la Game Boy Advance. La portátil de 32 bits de Nintendo tiene un significado muy especial para mí, y se me cae la baba con sólo pensar en todo lo que he jugado y lo que aún me queda por jugar en ella —o en una Nintendo DS con ranura para GBA, vaya—. La Game Boy Advance fue la primera consola portátil que yo estrené, que yo mismo saqué de su caja, y me ha dado algunos de los mejores momentos de mi vida en lo que a videojuegos respecta. Puede que los gráficos sean mil veces mejores hoy en día; puede que haya habido consolas con juegos e historias mucho mejores; puede que la Game Boy Advance esté en ese punto muerto entre lo retro y lo moderno y no quede en la memoria de nadie salvo por los juegos de Pokémon, pero todo eso a mí me da igual. Como ya he dicho, yo escribo sobre mí, sobre cómo siento yo las cosas, y ninguna consola puede compararse a la Game Boy Advance dentro de los muros de mi cabeza.
Tengo muchas razones para sentirme así. La satisfacción de darles una paliza a tus amigos dentro de sus bases secretas en Pokémon Rubí, Zafiro y Esmeralda es difícil de olvidar. El haberme pasado un día entero jugando a Zelda: A Link To The Past y Metroid Fusion con un chico al que no conocía de nada no tiene precio. Me entra la risa cuando recuerdo la cara que puso uno de mis amigos cuando le dije que podíamos jugar juntos a Rayman 3 aunque él no tuviese un cartucho. Buscar juegos de GBA cuando la Nintendo DS comenzaba a apoderarse de todas las tiendas se convirtió en una experiencia realmente divertida y emocionante, porque nunca sabía qué llegaría a encontrarme. Me aferro mucho al recuerdo de haber descubierto Golden Sun gracias a uno de mis mejores amigos de la infancia, ya que fue algo que compartimos en solitario durante mucho tiempo, y todavía hoy me acuerdo de él cada vez que veo algo relacionado con la saga.
De hecho, del mismo modo que él me enseñó las bondades de Golden Sun, yo le enseñé a él uno de los juegos que guardo más cerca de mi corazón, y que es, probablemente, la razón principal de este amor incondicional que siento hacia la consola que lo porta. Un juego que me ha acompañado durante la friolera de once años, y el cual he conseguido terminar, por fin, hace apenas dos semanas; un día antes de mi cumpleaños, de hecho. Un juego que, hoy, me gustaría acercar a todas las personas que tengan el detalle de leer lo que escribo, porque pocas cosas en este blog lo merecen más.
Os presento uno de los candidatos a ser mi juego favorito de todos los tiempos. Bienvenidos a la magia. Bienvenidos a Final Fantasy Tactics Advance.
...Prometo intentar ser objetivo.
Caja europea de Final Fantasy Tactics Advance.

2015/02/13

Nabeshin: En busca de un mundo afro

Como principio básico del Universo, todo lo que tiene un principio debe tener siempre un final (excepto Doctor Who, Doraemon y demás súper entes ajenos a toda ley conocida, claro). A finales de enero, pude empezar por fin a publicar el reportaje que mi compañero de armas Borja López y yo escribimos sobre el Salón del Manga de Getxo de 2014, que se celebró el pasado noviembre y que batió todos sus records en lo que a números respecta. Hasta ahora, este reportaje ha ocupado ya dos entradas completas en este blog: la primera constaba del reportaje en sí, mientras que la segunda trataba de acercaros la entrevista que tuvimos la oportunidad de hacerle a la cosplayer Yui Kanan. Sin embargo, todo debe acabar en algún momento, y me temo que el reportaje que escribimos mi buen amigo Borja y yo no da para más de tres entradas diferentes, así que estas líneas que estáis leyendo cierran un ciclo que, espero, haya servido para darle nueva vida a este blog. Nunca he buscado lectores, pero sí que busco las ganas de ponerme a trabajar, las cuales había perdido —o consumido, más bien— entre todas las noticias y crónicas que tuve que escribir para la universidad durante mis tres primeros cuatrimestres. Dichosas asignaturas compartidas.

Pero, como ya dije la última vez, hilemos. La última entrada cubría la entrevista que Yui Kanan, una de las invitadas de lujo del Salón del Manga de Getxo de 2014, tuvo a bien concedernos. Sin embargo, no fue la única. El invitado más esperado y aclamado del Salón, el director de anime y actor de voz Shin'ichi "Nabeshin" Watanabe, también nos dedicó unos minutos de su tiempo; aunque, como comprobaréis, fueron unos minutos radicalmente diferentes a los vistos hasta ahora. Nabeshin no es una persona fácil de entrevistar, y eso sale a relucir más de lo normal cuando eres un inepto proyecto de periodista.

Nabeshin iba tan justo de tiempo como Yui Kanan, pero tenía muchísima menos prisa que ella. Es un hombre relajado, casi pasota, y sabe que está en posición para decir lo que quiera y no ser pinchado por ello. ¡Es el inconmensurable poder del afro! No lo aparenta, pero es un auténtico profesional en lo suyo y sabe terroríficamente bien lo que se hace. Cierto es que, durante nuestra entrevista, Nabeshin tuvo a bien preguntar si era "lícito" seguir con ese tono relajado y divertido del que hizo gala en todo momento o preferíamos que nos diese respuestas más series, pero tuvimos que rendirnos ante sus encantos y decirle que sí. A fin de cuentas, queríamos una entrevista personal, y no hay nada de personal en obtener reacciones serias de alguien que, de por sí, no es serio en absoluto. Es difícil sonsacarle respuestas a alguien con esa actitud, pero creemos que el resultado refleja fielmente quién es realmente Shin'ichi Watanabe, así que no podría estar más contento. La coletilla de Borja durante todo el proceso de redacción del reportaje fue "es un jefe", así que creo que él tampoco tenía queja alguna con lo que respecta al resultado. Se quejaba de que en el audio sólo se me escuchaba a mí riéndome, pero eso no viene al caso.

Hajime Kishi (izquierda) y Nabeshin (derecha)
Una vez más, contamos con el señor Hajime Kishi para interpretar al señor Watanabe, así que las respuestas no están sacadas directamente de la boca del director de anime, pero creemos que son lo suficientemente cercanas como para ser tomadas como palabras literales, redundancias aparte. Quisiéramos agradecerle el gran trabajo que hizo por nosotros (ya que no se lo pusimos nada fácil), y, por supuesto, agradecerle también al ilustre Shin'ichi Watanabe que nos concediera unos minutos de su tiempo antes de irse fuera a fumar.

Aquí os dejamos la entrevista a Nabeshin, donde hablamos —o intentamos hablar, al menos— de su trabajo, sus señas de identidad, bellas mujeres, la adaptación de sus obras a otros idiomas, su futura conquista mundial y, cómo no, de su pelo afro. Y, como siempre, podéis encontrar ese mismo material en nuestra Wix.

2015/02/07

Yui Kanan: De la afición al oficio

¿Qué? ¿Se puede saber qué hago yo escribiendo dos semanas seguidas aquí? ¿Qué brujería es ésta? Alguna razón habrá, ¿no? Pues sí, señor, señora u otro. La hay, y es tan simple como que no he tenido que escribir más que esta introducción para tener toda una entrada lista para compartir. Así da gusto, oye. Además, está relacionada con el que parece ser el tema más candente y recurrente de Soul Swallow, y no hablo de Inazuma Eleven, por una vez.

Hilemos. La última entrada de este blog, que cubría el Salón del Manga de Getxo de 2014, mencionaba a dos invitados muy especiales que nos regalaron con su presencia a todos los asistentes de dicho Salón: la famosa cosplayer japonesa Yui Kanan y el director de anime Shinichi "Nabeshin" Watanabe. Mucho hay que decir sobre estos dos excepcionales invitados de lujo, y una gran parte de ello está en la entrada anterior. Pero una de las restantes, la correspondiente a Kanan, la podréis encontrar aquí mismo. Puede que no sea la parte más interesante —eso lo dejo a vuestro sabio juicio—, pero sí la más extensa y la exclusiva. Y es que la señorita Yui Kanan —también conocida como DJ Zaza, además de adorable, es también considerada, y se dignó a concederles una entrevista a dos humildes e inexpertos estudiantes cuando fueros a verla al Salón del Manga en cuestión. Así, fuimos a un café cercano en un vano intento de alejarnos del ruido de la carpa y nos dispusimos a amortizar nuestro poco tiempo con Kanan al máximo.

A mí lado, como siempre, se encontraba Borja López, futura estrella de la publicidad y valioso compañero durante las largas y pesadas horas de clase que la universidad nos brinda, y por las cuales brindo yo. Mientras él se encargaba del apartado técnico —irónico, dado que el que estudia audiovisuales soy yo—, yo tuve el placer de conversar con Kanan —irónico, dado que el que estudia relaciones públicas es él— y, una vez más, con Hajime Kishi, quien hacía las veces de intérprete, dado que ni nuestra invitada habla español, ni yo hablo japonés. Por lo tanto, las respuestas que veréis aquí son las que el señor Hajime nos dio, pero podéis confiar en él y considerarlas las palabras exactas de Kanan.

Por desgracia, no pudimos charlar con la cosplayer todo lo que nos hubiera gustado y se nos quedaron varias preguntas en el tintero, pero, a pesar de la prisa que tenía, Kanan se mostró cortés y dispuesta en todo momento, lo cual nos ayudó enormemente. Ya se lo agradecimos infinidad de veces en persona, pero apreciamos tanto su esfuerzo que nos gustaría haber podido pasar media hora más con ella sólo para seguir dándole las gracias. Y, aunque no tenga los recursos lingüísticos necesarios para enterarse, quisiera agradecerle su tiempo una vez más desde aquí, y también al señor Hajime, por supuesto.

Sin más dilación, la entrevista, en la cual Kanan nos habla de su trayectoria, sus recuerdos, su oficio, el cosplay en Japón y sus impresiones acerca de España. Además, esta misma entrevista puede encontrarse junto al resto del reportaje en nuestra Wix.

2015/01/26

2014ko Getxoko Manga Azoka

Tira, ba. Bazen nire blogean euskeraz idazteko garaia.

Ikus-entzunezko Komunikazioa ikastera sartu nintzenean, banekien ikus-entzunezkoak ezer gutxi ikusiko eta entzungo nituela hasieran, eta horrela izan zen. Lehenengo urtea Kazetaritzako eta Publizitateko ikasleekin ematen da, eta haien klaseak ere gainditu behar izan ditut. Bigarren maila bakoitzak bere aldetik egiten du, baina irakasgai asko oraindik infiltratzen dira gure graduan, zergatia zein den inork ez badaki ere. Eta, horrela, zoro-zoroan, hirutan eman dut jada kazetaritza. Albisteak, erreportajeak, kronikak eta elkarrizketak nire eguneroko ogia bihurtu dira. Eta esango dizuet zerbait: asko gogoko dut. Ez horretan profesionalki aritzeko adina, baina, tira, lan polita dela onartu behar dut, eta leku anitzetara eraman nau, baita aukera politak eman ere, honako hau bezalakoa.

Are politagoa da lankide onak alboan dituzunean, ordea. Lagun on asko dauzkat unibertsitatean —harrigarria bada ere—, baina gutxi dira Borja López nire adiskidea bezalakoak. Lehenengo urteko lehenengo klasetik egon gara elkarrekin lan egiten, eta oraindik ez da nigaz gogaitu. Bera izan da, hain zuzen, erreportaje hau garatzen lagundu didan lankide adeitsua, klaseko lan bat izan baita blog mezu bat baino lehen. Eta, izan ere, hau da baita erreportajea hain berandu etortzearen arrazoia: irakasleak irakurri, zuzendu eta nota jarri behar zuen Interneten publikatu aurretik, "Internetetik kopiatu dugula" esateko arrazoirik ez izateko.

Erreportajearekin hasi baino lehen, ordea, bi ohartxo: lehenenik, erreportaje guztia, gehi irudi-galeria osoa eta egindako elkarrizketak, gure Wixean aurkitu ahal dituzuela, hauen guztien jatorrizko lekua baita. Bigarrenik, barkamena eskatu nahi diogu Raúl Fortes jaunari. Bere hitzaldia elkarrizketa bat egiteko geneukan ordu berean izan zen, eta ezin izan genuen entzun, ezta horri buruz idatzi ere. Ez ezazu pentsa kontu pertsonala denik, kar-kar. Gainera, Alicia Prieto eta Fernando "Cosmo" Garcíari gure eskerrak eman nahiko genizkieke gu Azokara gonbidatu izanagatik berriz ere. Eskerrik asko!

Tira, hori zen guztia, uste dut. On egin ezazue nire lehenengo mezua euskeraz!

2014/04/15

Antón Palomar: El invisible mundo del doblaje

Uno tiene sus pasiones. Las hay más obvias que otras, pero algo fácil de adivinar tras pasar cinco minutos hablando conmigo es que adoro la industria del doblaje español y sueño con que se le dé el reconocimiento que se merece. Encuentro que es un tema que se ha tratado y se trata muy mal en los medios —a excepción de alguna joyita suelta por ahí, como Voces en Imágenes—, y eso es una auténtica pena. Tenemos la enorme suerte de contar con algunos de los mejores actores de doblaje del mundo, pero nos dedicamos a aprendernos los nombres de los actores de voz estadounidenses o japoneses, que, si no hablamos dichos idiomas, ni nos van, ni nos vienen. Comprendo bien esa sensación de rechazo a todo lo que viene de nuestro país, porque, sinceramente, hay muchas producciones que son, cuanto menos, carne de San Juan, pero no es cuestión de caer en la idealización ciega del material extranjero e ignorar el trabajo autóctono realmente bien hecho.

Antón Palomar.
Creo que este tema da para mucho, pero hoy no nos concierne. En su lugar, quisiera ofrecerle al fiel lector la oportunidad de echarle un vistazo al mundo invisible del doblaje a través de los ojos de un profesional que lleva más de 20 años en el oficio. Yo mismo aspiro a entrar un día en dicho mundo —crucemos los dedos, ¡o no!—, pero creo que las palabras y experiencias de un auténtico doblador pueden resultar mucho más interesantes y enriquecedoras que cualquier cosa que yo pueda decir. Puede que leer lo que Antón Palomar, mi antiguo profesor de doblaje, me contó os haga daros cuenta de ciertas cosas que, por obvias, podríais haber pasado por alto hasta ahora.

Palomar (Bilbao, 1965) es un hombre risueño. Hablar con él y reírse a carcajadas son dos cosas que van estrechamente unidas de la mano, ya que adora los chistes y los juegos de palabras. Es una persona que sabe crear buen ambiente y, como actor que es, se muestra relajado sea cual sea la situación. Sin embargo, cuando se le pregunta por su trabajo, sus habilidades le traicionan y comienza a hablar en voz baja: despacio, suave y feliz, como un padre que habla de sus hijos. Ese amor le viene desde su juventud, y de ello me habló en esta entrevista, entre otras cosas.

1.      ¿Qué estudios cursaste?
Cuando hice COU, no tenía muy claro qué hacer. Bueno, sí tenía muy claro qué hacer, pero en casa lo que tuviera que ver con arte dramático, bellas artes o no sé qué era como... la locura. Entonces, tuve que apuntar por Empresariales; empecé Perito de Minas, y al poco me planteaba “¿qué hago yo aquí?”, y también se lo plantearían los profesores, supongo. (risas) Y finalmente acabé en Valencia, haciendo Prótesis Dental, que tenía que ver algo con la boca y el aparato fonador; ya estaba en camino. Yo sí que había hecho, con amigos y tal, siempre, desde adolescentes; habíamos hecho cosas de teatro, cortos o lo que sea. Y prueba de ello es que uno de aquéllos, de los del círculo de amigos que más estábamos, del instituto y tal, es actor profesional en Madrid a día de hoy. Otro, aunque hizo Periodismo y tiró por el tema de publicidad y tal, aún sigue haciendo cosas de cortos y teatro. En plan no profesional, pero le gusta. Y, curiosamente, también de la gente que nos movíamos, otro hizo Dirección de Arte: él pinta, de vez en cuando hace cosas de radio... Curioso. El caso es que yo acabé con la Prótesis Dental. Hombre, me gustaba, si quieres verlo así, la parte “artística”, que siempre la hay en todas partes. Y en busca de trabajo como protésico en Madrid, y ya subvencionado por mí, me fui a Madrid y entonces me metí a una escuela a aprender doblaje. Y a partir de ahí, me quedé con el doblaje; ya no hice ninguna otra cosa. Empezó a salir bien la cosa, empecé a trabajar en ello y hasta hoy. Hasta hoy, de momento. (risas)

2.      ¿Cómo acabaste en el mundo de la interpretación? ¿Fue algo vocacional?
Ya desde adolescentes hacíamos cosas en el grupo de Sorginak, o La Mandrágora. A los 20, por ejemplo, un amigo ya se fue a Madrid y hasta hoy. Y yo me quedé con el hermano pequeño, con el doblaje. Pero sí que fue desde pequeños; lo que pasa es que entonces decir en casa que [querías ser actor] era como “no, no, hay que hacer algo que dé”; ni siquiera hay que hacer Historia; hay que hacer Empresariales, Económicas... Cosas así. Algo que saque partido, cosa que hoy da igual. Hoy a los críos les dices “bueno, haced lo que os dé la gana, que os guste y que lo paséis bien, porque tiempo de estar parados ya vais a tener. Por lo menos, si no estáis parados, haréis lo que os gusta”.

3.      ¿Tienes algún modelo a seguir, o lo tenías cuando empezaste?
No, la verdad es que no. Muchos, igual, pero [ninguno en concreto]. Hay críos que desde pequeños saben qué quieren ser; yo ni siquiera sabía si quería ser bombero, o qué. Hay gente que desde pequeño lo tienen clarísimo: “yo voy a ser esto”, y luego les sale o no les sale.  A mí lo del doblaje sí que me llamaba la atención; te fijas desde crío en las voces y tal. Y dentro de la interpretación, podría haber hecho, igual, otra cosa, pero el caso es que cuadró bien.

4.      ¿Por qué actor de doblaje en vez de actor a secas?
Me imagino que [pensé] que sería más viable. Igual era un camino más corto. Lo veía, yo creo, como más viable. Yo pregunté en Madrid qué escuelas había –creo recordar que entonces había cuatro—: fui a la Unión de Actores, que estaba en la calle Montera, al lado de Sol, y ahí me hablaron de varios sitios. Llamé, pregunté, y en el que mejor encajaba por horario y por pasta, ahí acabé.

5.      ¿Has actuado alguna vez delante de las cámaras o en vivo?
Sí, pero todos fueron proyectos pequeños. Aunque, bueno, en la página de Lanbide, doy las instrucciones yo. (risas)

6.      ¿En qué año trabajaste por primera vez como doblador? ¿Recuerdas cuál fue tu primer papel?
Recuerdo que sería por el año ochenta y... algo. [No sé si] fue mi primer papel, pero desde luego la primera serie fue en un estudio que había en Pamplona, y que íbamos con una ilusión de la pera. Era una serie de animalitos, y yo hacía un zorro; no me acuerdo cómo se llamaban. El caso es que lo que me agobiaba era si perdía el registro o no, y se lo comentaba a otros que estaban empezando como yo, y resulta que me decían que [estaban] igual que yo. Me acuerdo de ir al baño y en el baño hacer la voz del personaje, porque [pensaba] “ostras, se me va a olvidar, se me va a olvidar”. Y eso es todo. Normalmente se empieza por cosas pequeñitas que ni siquiera recuerdas. Te acuerdas, igual, de lo más principal, porque al final se entra como en una rutina de hacer, hacer y hacer.

7.      ¿Te costó mucho llegar a hacerte un hueco dentro del sector del doblaje?
Supongo que sí, pero creo que he tenido suerte, que ha sido un camino rodado. Como en la mayoría de las cosas, a veces es estar en el sitio; otra cosa es que lo sepas aprovechar, y que en el momento en el que tienes una oportunidad, le puedas sacar partido. A veces lo que cuesta es encontrar esa oportunidad, pero yo creo que, después de todo, he sido afortunado: una cosa ha llevado a la otra, incluso ahora que está pegando una crisis que... Bueno, pero no es el tema. (risas)

8.      En todo el tiempo que llevas en esta profesión, has doblado a cientos o miles de personajes diferentes; demasiados para recordarlos todos, y más sabiendo que con la mayoría sólo trabajas durante unos días. Aun así, ¿hay alguno del que conserves un recuerdo especial? ¿Por qué?
Algunos duran poco, pero otros en series largas duran mucho; véase Doraemon, que ahora mismo se están haciendo los últimos 36 capítulos y van del mil treinta y algo al mil cincuenta y pico. Ese personaje, Suneo, ya es como que uno va envejeciendo con él, (risas) porque son muchos años. El personaje de Boo-chan en Shin-chan, que aunque luego me sustituyó Alberto [Escobal], porque yo estuve un año de excedencia y se quedó con el personaje. Pero también había otra serie, Kochikame, de varios cientos de capítulos, donde yo hacía a un policía tonto, a Terai. Eso, por decir algunos. [También recuerdo] Ángela Anaconda, por ejemplo, donde hacía al hermano de Ángela y a la profesora, que era una mujer un poco así. Es que hay muchísimas; tendría que haberme hecho una chuleta. (risas)

9.      Llevas muchísimo tiempo trabajando en este sector, y has vivido cómo ha evolucionado con el tiempo. ¿Cómo es el mundo del doblaje hoy comparado con cómo era hace diez o veinte años?
Rápido, veloz. Hemos pasado de la época analógica a la época digital. Hemos pasado de bandas a ordenadores. Hemos pasado de diez segundos de pre-roll para entrar a grabar, para que se sincronice el U-matic con la banda, a darle a grabar y estamos dentro, y tener, igual, un pre-roll de tres o dos segundos simplemente como una cuenta atrás; estamos dentro y grabamos. [Hemos pasado de meter unos tiempos y esperar a que aquello avance hasta el punto a localizar un take instantáneamente]. Una barbaridad, porque estamos hablando de imagen y sonido, ambas cosas, y el cambio es brutal. Por lo tanto, el volumen de takes por hora puede aumentar a la hora de hacerse. Otra cosa es que sea más o menos locura.

10.  Eres uno de los pocos actores de doblaje vascos que han salido de aquí para trabajar en sitios más importantes, como Madrid. ¿Es muy diferente trabajar fuera de Euskadi?
Técnicamente, es lo mismo: hay una convocatoria, un reparto y a grabar. Otra cosa es que en Madrid haya más trabajo y haya más pelea, porque también hay mucha más gente. Pero, vamos, como cualquier otra historia. Sí es verdad que en Madrid y en Barcelona se hacen más producciones de cine, y aquí más series de dibujos, series de televisión o este tipo de cosas. Pero aquí también se ha hecho cine, y no solamente de dibujos animados. Una que recuerdo, por ejemplo, fue Revolver, y era para el cine. Lo que pasa es que hay cosas que se graban aquí y luego se mezclan en Barcelona, o incluso se puede, por temas técnicos, [dividir el doblaje]. En la última entrega de la serie, al Inspector Gadget le hacía [Jordi Estadella] allí, [en Barcelona], y aquí se hacían al resto de los personajes. Lo mismo pasaba, por ejemplo, con Titeuf. Al personaje principal lo doblaba [Sara Vivas], y aquí se hacían los demás. Yo tenía a Vomitor. (risas)

11.  Últimamente, está de moda ver series y películas en versión original subtitulada, y muchos países han disminuido su producción de doblaje a causa de esto. ¿Qué crees que le aporta el doblaje a los contenidos audiovisuales?
La facilidad de entendimiento para la gente que no sabe idiomas, pero es la lucha de siempre: si una versión original hay que mantenerla en original, pero para quien no entiende, pues o se subtitula, o se ponen unos auriculares para que alguien haga una traducción simultánea, o se dobla. Con un subtitulado, sí puedes llegar a perderte cosas de la película, pero sí es cierto que al doblar estás “haciendo la trampa” y robándole el sonido original, pero, bueno, ésa es la pelea eterna. De todos modos, creo que se seguiría viendo igual. No creo que, porque llegase más material en versión original, la gente se pusiese a ver películas españolas porque estaban en español.

12.  ¿Cómo definirías tu trabajo?
El trabajo de un doblador tiene que ser como el trabajo de un árbitro en el campo de fútbol: tiene que ser discreto. Si se habla del árbitro, es porque algo ha hecho mal. El doblaje tiene que pasar sin pena ni gloria, en el anonimato. Otra cosa es quién está detrás de ese trabajo: no solamente los dobladores, sino los ajustadores, los traductores y un montón de gente que está también. A lo mejor, la parte más visible del mundo invisible del doblaje son los actores de doblaje, ¡y ellos son los más visibles! Hay un montón de gente alrededor que está trabajando y que es importantísimo su trabajo para un resultado aceptable o bueno, y resulta que están todavía mucho más en el anonimato. O los directores de doblaje, que a lo mejor no necesariamente tienen por qué doblar.

13.   ¿Crees que la labor de los actores de doblaje merece más reconocimiento en España, como tiene en otros países como Estados Unidos o Japón? ¿Qué mejorarías, si tuvieses la oportunidad?
Yo creo que está poco o nada reconocido, pero supongo que ése es también el lado discreto. En realidad, quien ve una película no tiene por qué plantearse que es otra persona la que le está poniendo la voz. Si empieza a "sospechar" (risas), la cosa no parece que vaya muy bien. Pero sí es cierto que la gente sabe que hay algo detrás, y simplemente se acaba hablando de varios elegidos que parece que hagan todo. Pero hay una comunidad importante de gente que dobla.

14.  La industria avanza, y tu sector no es una excepción. En los últimos años, el doblaje ha excedido los límites del cine y la televisión y se ha extendido a otros campos, siendo los videojuegos uno de los más populares hoy en día. ¿Has tenido la oportunidad de trabajar en alguno? ¿Cambia mucho el modus operandi cuando sales de lo convencional?
Sí. Que recuerde, por ejemplo, [trabajé en el juego de] Las Tortugas Ninja, donde hacía el mismo personaje que en la serie, Donatello; en Shin-chan y en Doraemon, así, que recuerde. La forma de trabajo, sí, [cambia,] porque no tienes una imagen de referencia: tienes, a lo mejor, un audio como referencia para, más o menos, ajustarte a él en tiempo y en énfasis. Eso, por un lado. En otras ocasiones, lo que se hace es grabar determinadas frases para tener recursos. Las frases se van grabando, los ad-libs –sonidos diversos de gritos, de caída, de recibir un golpe, de dar un golpe...—, y se hacen muchos diferentes para que luego haya variedad. Y a lo mejor no has tenido tampoco ninguna referencia. Puedes tener una referencia de audio, incluso ver la gráfica, y tratar de ajustarte a eso porque luego va a tener una boca, o directamente frases sueltas y luego las van colocando donde quieran. Pero también en doblaje hay varias formas: no siempre es un trocito de película que se ve varias veces, se ensaya y se graba ajustándose a la boca del personaje. Hay veces que se empieza por el otro lado, grabando los textos interpretados, y luego dibujan sobre lo grabado. Eso lo hice yo con Lorri, [un personaje de Animal Channel], que eran películas de cine. Y también puedes no tener sonido, porque es una primera producción y nunca ha tenido doblaje; no tiene música ni nada, así que se hace el doblaje, se le pone la música y se termina. Hay muchas formas.

15.  A pesar de no estar tan involucrado en el asunto como otras personas, ¿cómo estás viviendo la aparente desaparición del doblaje en euskera? ¿Ha afectado a tu trabajo de alguna manera?
Al mío, menos, porque yo no doblo en euskera, pero algo, sí, porque si las empresas o los estudios de doblaje se resienten porque no reciben “inyección” por parte de ETB, que es quien más volumen de trabajo mueve en euskera, se resiente también para todos, porque en un estudio donde hacen euskera también hacen castellano y lo que toque. Pero, si se resiente, se resiente también para el lado del castellano.

16.  Como actor en activo, eres una “figura pública”, pero, probablemente, el estar detrás del micrófono en vez de delante de las cámaras dificulta bastante que la gente se dé cuenta de quién eres, por mucho que hayan escuchado tu voz. ¿Ocurre a menudo que te reconozcan? ¿Qué se siente cuando pasa?
No, no suelen reconocerme. Es más, hay gente a quien le dices quién haces y dice “no”, así que ni aun diciéndolo. (risas) Menos a mis hijos, que reconocen en cualquier registro o en cualquier cosa que oigan grabado: "eres tú". O alguien que te haya oído mucho, porque, al final, es como una huella dactilar. Tú tienes unas formas de decir, más o menos, y te pueden llegar a pillar. Pero oírte por la calle y reconocerte, no. Pero ¿qué se siente cuando pasa? La verdad es que está bien; no es algo incómodo, es agradable. Hombre, es agradable si alguien dice “ah, tú eres no-sé-cuál, qué guay”, y no “ostras, tío, qué asco me das”. (risas) Pero de momento no ha pasado.

17.  ¿Eres de esos profesionales que desprecian el término “doblador”? ¿Crees que degrada la labor de los actores de doblaje?
A mí me da un poco igual. Igual "actor de doblaje" suena mejor, o parece que al decir “doblador” como que no se asocia, o se trata de asociar menos, a la labor artística, a la labor de actuar, pero no. Tampoco creo que la gente que diga “doblador” lo diga con connotaciones peyorativas.

18.  No sólo eres un actor, sino que también enseñas a serlo. ¿Cómo te convertiste en profesor?
Me lo ofrecieron, acepté, se formaban grupos y, bueno, lo cierto es que me lo paso bien con la gente. Tú, además, algo sabrás... (risas) Al final, siempre sale algo de ahí: prueba de ello es que estamos hoy aquí. De hecho, ya llevo unos cuantos años, y un poco como que te renueva, aunque los grupos son siempre muy heterogéneos de edad y demás. Hay veces que la gente tiene mayor conexión como grupo, y yo con ellos, pero "extra-clase" también, incluso [hasta el punto de] tomar algo. Y otras veces, no. Hay de todo, pero creo en esos nueve meses de clase, en ese “embarazo”, por lo menos, aprenden a saber cómo es la profesión y a hacer. Es un despertar, y sí puedes hacer cosas; otra cosa es que luego tengas que seguir trabajando. Y si no, sirve hasta para ponerse delante del micrófono, o para quitar vergüenzas, porque hay veces que estás ahí con grupo y tienes que estar haciendo cosas aparentemente ridículas: ponte a llorar, ponte a reír, ponte a gritar y parece que estás haciendo “otras cosas”... (risas)

19.  ¿Qué te ha aportado convertirte en profesor?
Te actualiza con la gente, porque siempre es gente nueva, y te aporta que acabas conociendo a alguien con quien, por una cosa o por otra, sigues abriendo caminos. Es un lugar de encuentro.

20.  ¿Qué es más difícil, ser actor o ser profesor?
Yo dando clases no lo paso mal, y doblando, a veces, sí. Mal en el sentido de que, cuanto peor lo pasas, mayor es el reto. Lo que pasa es que hay otra cosa que hay que añadir, y es que hay que hacerlo echando virutas. Entonces, está esa parte que no gusta del trabajo, que es "ostras, ¿y esto no se podría hacer con más tiempo?", que a lo mejor le habría dado otra vuelta, [pero] tienes la presión de Producción, del tiempo. Y luego hay trabajos que te gustan más y trabajos que te gustan menos. Hay trabajos que son más motivadores y trabajos que [lo] son menos. Una cosa es hacer un trabajo por el que te van a pagar y te pones a hacer, hacer, hacer, y crin-crin, crin-crin, crin-crin; y otra cosa es hacer cosas que reúnan todo: dificultad como reto, personaje que sea complicado, o lo que sea, como una publicidad, y que a la vez tengas tu tiempo para disfrutarlo. Pero normalmente se cruza todo. Hay cosas con las que uno realmente se lo está pasando bien, y [piensas que] esto sería bueno estar un tiempito con ello, o que tuviéramos todos los días o todas las semanas algo de esto. Una cosa es eso: dibujos animados, documentales y tal. Que hay documentales bonitos, pero igual habla más rápido que la pera y a ti te hace repetir demasiado, o porque los textos tienen unos trabalenguas más complicados que la pera; [está] ese nivel de dificultad interpretativo, que te va a costar más cada take, si lo miras por tiempo y precio, como un taxímetro. Pero el resultado, dices “joé, qué guay”, aunque normalmente no se acaba uno de quedar del todo satisfecho; siempre piensas que a esto se le podría haber dado otra vuelta. “Si hubiera podido, si me hubieran dejado... ¿Y cómo vamos? ¿Y cómo vamos? ¿Y cómo vamos de tiempo?" "Oye, pues tiene que quedar hecho..." (risas). Eso es algo de lo que se olvida la gente, o que no sabe: que, al final, esto es una cadena de montaje, como cualquier otra fábrica.

21.  ¿Tienes algún proyecto para el futuro, profesional o personal?
No lo sé. Lo que no sé, por ejemplo, es dónde va a estar el doblaje dentro de diez años. Mientras siga habiendo doblaje, probablemente siga en la rueda, en el tema; si no hay doblaje, no tendré elección. Habrá que hacer otra cosa, no sé qué, o irse, o poner un alquiler de barcos, o irse al Caribe. La verdad es que no lo sé. Ahora mismo, lo que más preocupa son los críos, que tienen 15 años, pero en cuanto se hagan mayores tampoco van a querer saber nada de mí. Pero vete a saber. ¿A mí que me gustaría? Pues estar cerca de la playita, pero las cosas están complicadas ahora, porque tampoco sabemos nuestras jubilaciones cómo van a ser, si van a ser, o qué. Hay veces que el hecho de que ocurran cosas te hace pasar a un siguiente plan sin que tú lo programes demasiado. Porque hay veces que, por más que tú programes algo, acaba viniendo como viene. Entonces, ahora mismo, a mí me gustaría seguir trabajando con esto, o con lo que esté relacionado con tema de interpretación. Si no puede ser así, tendrá que ser otra cosa, pero, ahora mismo, con seguir con eso, ya es un buen pensamiento, un itinerario. Por lo demás, no tengo tampoco ningún plan. Bueno, lo de la playa me atrae mucho. (risas)